Historia, Leyendas y Tradiciones

Siero de la Reina defiende sus derechos frente a la injerencia del Estado en la administración de sus montes comunales.

Durante siglos la riqueza forestal, de la comarca de Tierra de la Reina, ha sido el principal recurso de los habitantes de sus concejos.

El gran numero de cabezas de ganado, vacuno, ovino y caprino han encontrado en esas masas forestales los pastos para su mantenimiento.

La corta de sus robles, hayas y otras especies, aparte de su utilidad para calentar los hogares durante los inviernos del riguroso clima, se utilizo para fabricar los apeos propios de la agricultura de subsistencia de la que disponían. Se utilizaron tambien para, con la venta de los apeos en las tradicionales carrerias hacia las tierras de Castilla, aliviar algo la precaria economía familiar.

Los concejos plasmaron en sus ordenanzas el gran respeto que les merecía la conservación de sus montes y en ocasiones acudieron a los Reyes para que estos, con su poder, dictaran las adecuadas normas para la repoblación y confirmaran la posesión comunal de los pueblos ante la injerencia de los Señoríos.

Como ejemplo de la legislación sobre montes ya en el año 1258, en las Cortes de Valladolid, se dictan duras penas sobre la quema de los montes. En 1351, siendo rey Pedro el Cruel, se establecen normas sobre la tala de árboles y su repoblación. En las Cortes de Salamanca, Enrique IV amplia las normas para el aprovechamiento de los bosques comunales. Los concejos tambien tuvieron que hacer frente a la desamortización de los comunes en tiempos de Isabel II.

Al desaparecer los Señoríos nuevamente los concejos vieron amenazados sus recursos forestales por la injerencia del Estado, a través de sus organismos, en la administración de los comunales.

Nos han conseguido, en el Archivo Histórico Provincial de León, la copia de un escrito que remite la Junta Vecinal de Siero al Director General de Agricultura y Montes con fecha 26 de Julio de 1928 y que refleja la lucha por salvar sus derechos frente a la continuada, y en multitud de ocasiones errónea, injerencia de la Administración.

El contenido del escrito es el que sigue:

Ilm.Sr.

Los que suscriben, Presidente y Vocales de la Junta Vecinal, del Ayuntamiento de Boca de Huergano, provistos de sus cedulas personales, del presente ejercicio,
Ante V.I. respetuosamente exponen: Que se nos dio traslado de la R.O. relativa al proyecto de ordenación del monte "Rollo y Valdemolinos", correspondiente a este pueblo, numero 431 del catalogo de esta Provincia, con el fin de que esta Entidad haga las observaciones que crea pertinentes acerca del modo de reintegrase el Estado de las SIETE MIL NOVECIENTAS SETENTA Y DOS PESETAS Y CINCUENTA CENTIMOS a que asciende el presupuesto del indicado proyecto.
Ante todo hemos de de manifestar que la experiencia nos viene demostrando que la ordenación de Montes, en países como este, es muy perniciosa, ya que resulta ineficaz para la conservación de la riqueza forestal y lleva consigo trabas que dificultan el fomento de la nuestra ganadería, ramo principal de vida de estos pueblos, tan olvidados de la protección a que tienen derecho, siquiera sea por su mansedumbre y puntualidad en el levantamiento de las cargas publicas.
En nuestro mismo pueblo se ha hecho la ordenación del monte Valdeguiza Nº 435 del catalogo y hemos podido ver palpablemente lo que dejamos expuesto: en realidad el monte quedo talado y no nos queda siquiera la esperanza de que nuestros nietos puedan ver repoblado el terreno y logren sacar de allí producto alguno. Si, como es de temer, resulta lo mismo con la ordenación del monte nº 431, dentro de pocos años ya no tendremos maderas para apuntalar la humilde vivienda que ceda al peso de la nieve ni aún leñas para alimentar nuestros hogares y combatir los rigores del clima.
En teoría parece la ordenación un gran beneficio para los pueblos una medida salvadora para la riqueza forestal; pero en plazo breve tendrán que reconocer nuestros estadistas que las ordenaciones resultan funestas y que se impone la necesidad de modificar inmediatamente la legislación de Montes, so pena de ver extinguida tan necesaria riqueza y despoblados todas estas altas regiones.
Claro está que para formular pretensiones o hacer reparos respecto del presupuesto del indicado proyecto de ordenación necesitaríamos tener a la vista los respectivos documentos; pero como no se nos han facilitado, no sabemos a que atenernos y nos limitamos a contestar en la forma que antecede, que es el sentir de este pueblo, justamente alarmado ante el nuevo peligro que le amenaza. Si el proyecto de ordenación se lleva a cabo, este pueblo se verá obligado a comer el negro pan del destierro, lamentando allá en las pampas argentinas los errores de nuestra Administración.
Terminamos suplicando se tengan en cuenta las manifestaciones que anteceden, que, aunque duras, son fiel reflejo de la realidad y merecen ser dispensadas y atendidas para prevenir los males que se indican.
Asi lo esperamos de la rectitud y patriotismo de V.I. cuya vida Dios guarde muchos años.
Siero de la Reina, á veintiséis de Julio de mil novecientos veintiocho.

El presidente,      Vocales de la Junta,


José Fernández      Pedro Perez y Tomas Monge

Ilmo. Sr. Director General de Agricultura y Montes. Madrid.

(El presidente firmante era el abuelo del actual Presidente Juan José Fernández)

Fuente: Santiago del Cotillo



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